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Pantallas y Neurodesarrollo:¿Cómo encontrar el equilibrio en casa?​

123equipoterapeuti
12 jun
2 min de lectura


¿Por qué hablamos de impacto en el neurodesarrollo a partir del uso de pantallas y dispositivos? Si bien la tecnología forma parte de la vida cotidiana de niños y adolescentes, el problema aparece cuando el tiempo frente a las pantallas reemplaza actividades esenciales como el juego, el descanso, la interacción con otros o el movimiento. Cuando esto ocurre, se pueden ver afectadas áreas cruciales del neurodesarrollo como: ​

La atención y la concentración. ​La regulación emocional y la tolerancia a la frustración. ​El desarrollo del lenguaje. La calidad del sueño.

Nuestro cerebro, sobre todo en edades tempranas, necesita experiencias reales. Requiere de juegos y vínculos presenciales que permitan el desarrollo evolutivo y saludable de estrategias, pensamiento y un procesamiento adecuado de la información. ​El desafío en la adolescencia y la gratificación inmediata​Actualmente observamos que incluso en adolescentes, el uso excesivo de redes sociales y contenidos de estimulación constante e inmediata puede generar dificultades para sostener la concentración, además de irritabilidad, ansiedad y una mayor necesidad de gratificación instantánea. Esto se traduce en "impaciencia" y grandes montos de frustración en situaciones que no pueden controlar. ​Como equipo, hacemos hincapié en recordar que la tecnología no debería funcionar como una respuesta automática frente al aburrimiento, el llanto o el pedido insistente de dispositivos. Dar una pantalla inmediatamente cada vez que la solicitan puede dificultar el aprendizaje de la espera, la autorregulación de las emociones y la tolerancia a la frustración, habilidades que son fundamentales para el desarrollo emocional. ​El objetivo no es prohibir la tecnología, sino aprender que puede usarse de manera recreativa, con consciencia y con el debido acompañamiento de adultos responsables.​Herramientas útiles para implementar en casa​Para acompañar a las familias en este proceso, les compartimos algunas pautas prácticas:​

1.Establecer límites claros de tiempo y momentos de uso. ​2.Evitar pantallas durante las comidas y antes de ir a dormir. ​3.No ofrecer dispositivos de manera inmediata frente al malestar o el aburrimiento. ​4.Sostener los límites con calma y coherencia, aunque aparezca la frustración. ​5.Priorizar espacios de juego, lectura, deporte y actividades al aire libre con pares. ​6.Supervisar y acompañar los contenidos que consumen. ​7.Dar el ejemplo desde nuestro propio uso adulto de las pantallas. ​8.Generar momentos de conexión familiar sin dispositivos para compartir tiempo y estar realmente presentes. ​


Acompañar el uso de la tecnología con presencia, límites y rutinas saludables ayuda a promover un desarrollo emocional, social y cognitivo más equilibrado para nuestros hijos.

 
 
 

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